La primera generación del NSX se produjo de 1990 a 2005. El C30A (1990-1996, 270 CV) precedió al C32B (1997-2005, 290 CV); esta evolución tardía sigue siendo uno de los superdeportivos más utilizables y claros de su época, con una estructura de aluminio realmente especial.
Historial de correa, estado del embrague, cuidado de los fluidos de caja y revisión seria de la estructura pesan más que la imagen. Un buen NSX I se siente preciso y limpio. Uno malo es simplemente una forma muy cara de descubrir que ni siquiera Honda perdona el abandono en un coche halo.
El NSX exige atención, aunque no es complejo en el sentido moderno. Hay que anticiparse a los grandes trabajos: distribución según el plan del fabricante, embrague valorado según el uso real, fluidos de transmisión al día y búsqueda minuciosa de cualquier golpe en la estructura de aluminio.