El Volvo S40 I y su hermano familiar V40 llegaron en 1995 como el intento de Volvo de conquistar el segmento compacto premium, en colaboración con Mitsubishi sobre la plataforma Nedcar. Un posicionamiento difícil frente al BMW Serie 3 y al Audi A4 de la época, pero que permitió a la marca sueca rejuvenecer su clientela.
Los motores incluyen el T4 1.8 turbo 144 CV y el T4 2.0 turbo 200 CV en gasolina, y los 1.9D/2.0D TDI suministrados por Volkswagen para las versiones diésel. El restyling de 1999 moderniza los faros y la parrilla. La mecánica compartida con el Mitsubishi Carisma ofrece una buena accesibilidad a recambios y una buena fiabilidad general para un Volvo de esta época.