El `Volvo C30 (facelift 2010)` conserva la base P1 del primer C30, pero suma frontal renovado, diésel modernizados `D2`, `D3` y `D4`, y todavía el cinco cilindros T5 en algunos mercados. En el mantenimiento del Volvo C30 hay que separar por motor: aceite frecuente, correa de distribución antes del límite de edad, refrigeración limpia, manguitos sanos e historial claro de Geartronic, caja automática o Powershift.
Los diésel necesitan un uso compatible con el FAP. Demasiados trayectos cortos, EGR sucia, sensores cansados o regeneraciones repetidas terminan causando falta de potencia y aceite contaminado. En el `D2` conviene revisar inyectores, juntas, turbo y admisión; en `D3/D4`, PCV, fugas, accesorios y temperatura. El T5 exige correa, PCV, manguitos de turbo y ausencia de humo azul. Desde `120 000 km`, embrague, volante bimasa, silentblocks, amortiguadores, aire acondicionado y frenos separan un C30 fiable de uno caro.