El Renault Fluence facelift 2012 actualiza sobre todo el frontal, el equipamiento y, según mercado, el sistema R-Link, pero mantiene la base sedán de la familia Mégane III. La gama combina `1.5 dCi` K9K, `1.6 dCi` R9M, gasolina `1.6` o `2.0` y cajas manuales, EDC o CVT. Para que el mantenimiento del Renault Fluence sea duradero conviene vigilar aceite, filtro de gasóleo, correa del K9K, FAP/EGR, refrigeración y prueba en caliente de las transmisiones automáticas.
En los diésel, los trayectos cortos y los intervalos largos favorecen EGR sucia, FAP cargado, correcciones de inyectores y fallos de turbo o presión de sobrealimentación. El R9M usa cadena de distribución, pero también exige refrigeración limpia, admisión sin fugas y anticontaminación en buen estado. Las versiones EDC/CVT se revisan en caliente por avance lento, tirones, patinamiento e historial de software o aceite. Con uso taxi o carreteras malas, tren delantero, silentblocks, amortiguadores, frenos traseros y desgaste interior de neumáticos se vuelven puntos recurrentes.