El Mazda5 I llega en `2005` como monovolumen compacto con puertas laterales correderas y un tacto mucho más ágil que el de un Renault Scénic II u Opel Zafira B. Para un propietario, su valor sigue siendo muy práctico: acceso cómodo a las plazas traseras, tamaño manejable, seis o siete plazas según mercado y una conducción más cercana a la Mazda3 que a un monovolumen pesado. Pero esa misma receta obliga a mantenerlo como vehículo familiar completo, no sólo como un gasolina o diésel sencillo. Puertas correderas, raíles, cierres, asientos plegables, climatización, neumáticos y suspensión trabajan mucho porque estos coches suelen hacer ciudad, colegio, viajes cargados y trayectos cortos. Un Mazda5 cuidado sigue siendo práctico y agradable. Uno descuidado se vuelve ruidoso, duro de suspensión y molesto por pequeños fallos de puertas, óxido o desgaste irregular.