La Quattroporte IV ocupa un lugar muy particular dentro de la historia de Maserati. La marca la presenta como una Quattroporte lanzada en `1994`, dibujada por Marcello Gandini, más compacta que las generaciones anteriores pero con prestaciones de auténtico gran turismo. Desde `1996`, además, incorpora el `V8 3.2` procedente del Shamal junto a los V6 biturbo. Para un propietario actual de una unidad `1996-1998`, eso define enseguida el enfoque de mantenimiento: no se trata de una simple berlina italiana clásica, sino de una Maserati rápida de los años noventa que depende mucho de la coherencia entre refrigeración, ralentí, carga eléctrica, transmisión y tren rodante. Dentro de la familia Quattroporte, esta cuarta generación seduce por formato y personalidad, pero solo compensa de verdad cuando se sigue con método y sin retrasar pequeñas correcciones.