La tercera generación del Ghibli, código M157, devolvió a Maserati al centro del segmento de las berlinas deportivas modernas. V6 gasolina y diésel, caja automática y en algunas versiones tracción Q4 hacen que sea una Maserati atractiva precisamente porque promete servir tanto para imagen como para uso real. Ahí mismo nace su reto de mantenimiento. Dentro de la familia Ghibli, esta generación no es una rareza de fin de semana, sino un coche que muchas veces ha hecho ciudad, carretera y autopista, con kilometrajes ya relevantes. Para un propietario actual, eso obliga a leerla como una berlina V6 compleja, no solo como una Maserati bonita. En diésel urbano o en V6 gasolina poco usado, un historial borroso se paga muy rápido.