El Lancia Delta II tipo 836 se lanzó en `1993` y siguió hasta `1999`; los años `1996-1999` son hoy los más importantes para conservación. Heredaba un nombre pesado por la Delta Integrale, pero no pretendía repetir aquel coche. Era una compacta de cinco puertas más cómoda, mejor equipada y con una lectura claramente Lancia. Frente a Volkswagen Golf, Alfa Romeo 145/146 o Fiat Bravo, apostaba por ambiente interior, rareza y tacto de marca. Para un propietario actual, esa rareza manda en el mantenimiento. Piezas de carrocería, detalles de habitáculo y pequeños componentes eléctricos no siempre aparecen tan rápido como filtros o correas. Por eso conviene conservar historial, fluidos limpios, interior seco y una rutina constante sobre masas, relés, refrigeración y óxido. En esta generación, una avería pequeña aplazada puede inmovilizar más que una operación preventiva programada.