El QX80 II no es una simple actualización. El folleto oficial 2025 habla de un V6 biturbo con 450 CV y 516 lb-ft, además de hasta 8.500 lb de capacidad de remolque. Infiniti quiere convertirlo en un verdadero buque insignia moderno y dejar atrás la lógica del QX80 I. En ocasión reciente, eso significa un SUV donde la tecnología y la configuración pesan casi tanto como la mecánica pura. Quien entra aquí busca un gran Infiniti actual, no solo un SUV lujoso grande sin más.
La propia documentación oficial lo deja claro: automática de 9 marchas en el folleto, y en la página de producto aparecen Biometric Cooling, Electronic Air Suspension y ProPILOT Assist. Eso eleva mucho la sensación de gama alta, pero también obliga a probar más cosas de verdad. En esta generación, no basta con verificar que el motor va fino. También hay que comprobar que las funciones clave de confort y asistencia están presentes, activas y en buen estado, porque ahí se juega gran parte del valor real del coche.
El punto documentado que no debe pasar desapercibido es la campaña 24V-747, vinculada a un problema de software que puede hacer que la imagen de la cámara trasera se congele o desaparezca. En un SUV de este tamaño, es un asunto central. Por eso, una buena QX80 II debe demostrar recall resuelto si aplica, suspensión neumática funcionando bien y asistentes realmente operativos. Solo con esa base el nuevo buque insignia tiene sentido como compra seria.