El ATS Sedan se desarrolló con un objetivo poco habitual en Cadillac en aquella época: batir a las referencias europeas en su propio terreno. Más compacto y más ágil que un CTS, se apoya en un chasis muy equilibrado y una dirección viva. Su comparación natural es la de un BMW Serie 3, no la de una gran berlina americana tradicional.
El 2.0 turbo LTG constituye el corazón de la gama y ya ofrece prestaciones suficientes para aprovechar el chasis, mientras que el V6 3.6 aporta más suavidad. Las versiones ATS-V elevan mucho más la exigencia mecánica. En todas las variantes, lo clave es un seguimiento coherente de la caja, el sistema de refrigeración y la electrónica de a bordo, porque el agrado de conducción cae deprisa cuando empiezan a acumularse pequeños fallos y actualizaciones ignoradas.