La BYD F8 fue una rareza dentro de la historia de la marca porque apostaba por un formato coupe-cabrio de imagen y ocio, muy distinto al de los modelos de gran volumen. No estaba pensada para vender masivamente, sino para mostrar que BYD podia salir del terreno de la pura racionalidad y proponer algo mas emocional. Precisamente esa excepcion la hace tan curiosa.
En el mercado jugaba en un espacio de cabrios compactos y de modelos de estilo, lejos de la logica de uso de berlinas como la F3 o la F6. Dentro de la marca fue mas una pieza de imagen que un pilar comercial, pero por eso mismo tiene un valor especial para entender la amplitud de ambiciones de aquella etapa. Su atractivo actual esta en la rareza y en su posicion unica dentro de BYD.
En mantenimiento son claves techo retractil, carroceria, motor, suspension, electronica y el acceso a piezas especificas de un modelo raro. Bien atendida, la F8 sigue siendo una opcion muy interesante para quien quiere una BYD diferente y poco habitual.