Bajo la denominación EVO, el Atto 3 cambia de naturaleza. BYD no se ha conformado con un lavado de cara: el coche adopta una arquitectura de 800 V, una única batería de 74,8 kWh y, según los mercados, tracción trasera o integral. El resultado es un SUV compacto que carga mucho más rápido y es claramente más ambicioso en prestaciones, con un ascenso de gama técnico muy evidente.
Esta evolución acerca al Atto 3 a los referentes más modernos del segmento. Frente a un Tesla Model Y, el EVO ya no cuenta únicamente con el argumento del precio o del equipamiento; empieza también a destacar por la rapidez de recarga y por la versatilidad de sus versiones AWD. Esto implica, en cambio, una mayor vigilancia sobre la batería, la refrigeración y los sistemas de potencia, que ahora trabajan a niveles mucho más altos.