El X6 M E71 toma la base del X6 y la lleva a una zona absurda para su época: un gran V8 biturbo, peso elevado, neumáticos enormes y frenos carísimos. En el mercado de ocasión, hay que olvidarse de la silueta y pensar en términos de coste global. Un E71 M no perdona un mantenimiento mediocre ni chapuzas en el motor o la transmisión.
El motor S63 exige una revisión estricta de la refrigeración, la lubricación, el encendido y la estabilidad térmica. La caja automática, el xDrive, los trenes de rodaje y los frenos son igual de importantes. Un buen ejemplar sigue siendo muy impresionante por su fuerza y su aplomo. Uno malo se delata rápidamente por el exceso de calor, problemas en la frenada o una forma confusa de transmitir la potencia al suelo.