Lanzado en 2018, el Audi Q8 `4M` traslada la base `MLB evo` del gran SUV de Audi a una lectura más baja, más de imagen y más orientada al estilo. Frente al BMW X5 o, más directamente en espíritu, al `X6`, vende más imagen premium y confort de gran viajero que volumen útil. Precisamente por eso hay que ser duro al comprarlo: un Q8 bonito y mal mantenido se convierte enseguida en una partida enorme de gasto.
En ocasión dominan los `45 TDI`, `50 TDI`, `55 TFSI` y después los `55 TFSI e` y `60 TFSI e` híbridos enchufables, casi siempre con `tiptronic` de 8 marchas y `quattro`. Según la versión, el Q8 añade `48 V`, suspensión neumática, eje trasero direccional, ruedas muy grandes y mucha electrónica de confort. Puede ser muy coherente en carretera, pero la mezcla de peso, neumáticos, electrónica y complejidad híbrida en algunas variantes exige un historial real de mantenimiento.