La fase restyling `1997-2001` del Audi Cabriolet `8G` es la versión más redonda del modelo, con una presentación algo más moderna y una gama mejor escalonada. Frente a un BMW Serie 3 Cabriolet, sigue siendo la alternativa menos juguetona y más serena, pensada para rodar descapotado con limpieza más que para atacar. En ocasión, esta fase interesa por su madurez, no porque de repente se haya vuelto simple o libre de defectos.
La oferta mezcla `1.8 20V`, `2.6 V6`, `2.8 V6`, `1.9 TDI 90` `1Z` y algunas cajas automáticas en las versiones más tranquilas. La elección del motor cambia mucho el interés del coche: el `1.8` es la opción racional, los `V6` encajan mejor con la idea gran turismo y el `1.9 TDI` atrae a quien busca kilómetros calmados y económicos. En todos los casos, el dossier de capota, estanqueidad y tren delantero pesa al menos tanto como la mecánica.
Los grandes gastos suelen venir de una capota fatigada, filtraciones crónicas, una caja automática perezosa, un `V6` dejado con refrigeración dudosa o consumo de aceite al alza, o un `1.8/1.9 TDI` poco seguido en encendido o inyección. Un buen `8G` restyling debe estar seco, bien alineado, rodar recto y mantener un funcionamiento limpio en frío y en caliente. Aquí valen más las facturas de juntas, capota, refrigeración, caja y tren delantero que un simple historial de inspecciones.