Durante `1995-1997`, el Audi Cabriolet `8G` prolonga la fórmula del descapotable Audi con motor delantero y tracción delantera, más pensado para pasear rápido que para buscar deportividad pura. Frente a un BMW Serie 3 Cabriolet, apuesta más por suavidad, calidad de construcción y discreción que por agilidad. En ocasión sigue teniendo atractivo, pero solo si capota, estanqueidad y estructura no se han descuidado.
La gama se articula sobre todo en torno a los `2.6 V6`, `2.8 V6` y, desde mediados de los noventa, el más raro pero interesante `1.9 TDI 90` `1Z` para un uso tranquilo. Estos motores no tienen nada especialmente complejo frente a un Audi moderno, pero en este cabrio hay que mirar tanto la carrocería, las juntas y los accesorios como la mecánica pura. Un buen `8G` se compra por estado general, calidad de capota y coherencia del mantenimiento, no por kilometraje aislado.