La actualizacion de 2019 moderniza sobre todo la imagen y los asistentes, pero mantiene el 2.4 i-VTEC de 201 CV y la DCT de 8 marchas. Esa base técnica ya veterana sigue teniendo sentido para quien prioriza fiabilidad y claridad mecánica por encima del prestigio de marca.
En usado cuentan tanto la transmisión como la electrónica periferica. Un buen ILX 2019 cambia con limpieza, no vibra al ralentí y conserva una dirección precisa. Los coches descuidados envejecen antes por amortiguadores secos, soportes fatigados y sensores mal calibrados tras reparaciones.
En una unidad usada hay que revisar tanto la transmisión como la electrónica periférica. Un ILX 2019 en buen estado cambia con suavidad, no tiembla al ralentí y mantiene una dirección precisa sobre firme bacheado. Los ejemplares descuidados delatan amortiguadores secos, soportes fatigados o asistentes mal calibrados tras una reparación.