Rediseñado para 2001, el CL II sube de nivel con el V6 3.2 i-VTEC de 225 CV, más equipamiento y una lectura más seria como cupé prémium. El Type-S de 260 CV podía montar una rara caja manual de 6 marchas, mientras la mayoría equipa la automática secuencial de 5 relaciones.
La compra se decide sobre todo por el estado de la caja, el historial de correa y la salud general del V6. Frente a un Ford Mustang, el CL II busca más confort rápido que imagen muscle car, pero una BYBA descuidada vuelve muy caro el coche en seguida.
El V6 3.2 tiene fama de robusto, pero la caja automática BYBA concentra buena parte del riesgo de esta generación. Renovar el ATF con regularidad y reaccionar ante tirones, patinamiento o golpes ayuda a evitar que una avería incipiente se convierta en una reparación muy costosa.