Lanzado en 1996, el Acura CL dio a Honda un cupé prémium para Estados Unidos basado en el Accord de quinta generación. El 2.2 VTEC de 145 CV y el V6 3.0 de 200 CV ofrecen dos lecturas distintas, pero ambas privilegian la suavidad y el uso diario más que la deportividad pura.
Hoy un buen CL I se compra por historial claro de correa, soportes motor-caja sanos y una automática de 4 marchas que siga cambiando con limpieza. Frente a un Lexus SC resulta más discreto, pero también más fácil de entender y mantener si no se ha dejado el servicio para demasiado tarde.
El V6 3.0 soporta bien los kilómetros, pero exige poder acreditar el mantenimiento de la correa de distribución. Los soportes de goma del motor envejecen y pueden generar vibraciones características en los ejemplares con mucho uso.