Un Golf III ya no se compra por el prestigio del nombre. Se valora como un compacto veterano que todavía puede dar mucho, pero únicamente si la chapa, los bajos y el circuito de refrigeración cuentan una historia limpia. Frente a un Opel Astra de la misma época conserva una conducción densa, pero ya no perdona años de mantenimiento al mínimo. En España, además, conviene recordar que un modelo de esta edad sin etiqueta ambiental DGT puede encontrar restricciones de acceso en las zonas de bajas emisiones de las grandes ciudades.