El Mercedes-Benz Clase A W168 llegó en `1997` como un coche muy poco habitual para Mercedes: tracción delantera, carrocería corta y alta, piso sandwich y motor inclinado para ganar espacio interior y seguridad estructural. Competía con urbanos y pequeños monovolúmenes como Renault Clio, Opel Meriva y Volkswagen Polo, pero con ambición premium. Su lanzamiento quedó marcado por el test del alce. Después, Mercedes detuvo la producción, modificó chasis y neumáticos e hizo el ESP de serie desde `febrero de 1998`. Para el propietario actual de un Mercedes-Benz Clase A W168, esto sigue siendo relevante: neumáticos, amortiguadores, frenos, sensores ESP/BAS y alineación forman parte directa de la seguridad de un coche alto y estrecho.