El Mazda CX-5 II aparece en `2017` y hace más madura la fórmula del CX-5 I: interior más silencioso, mejor acabado, conducción todavía precisa y verdadera utilidad familiar. Frente a Volkswagen Tiguan II, Toyota RAV4, Honda CR-V y Peugeot 3008, no apuesta sólo por pantalla o volumen, sino por equilibrio entre confort, tacto Mazda y consumo razonable. Para un propietario, es una base sólida si el mantenimiento se toma en serio. Esta generación añade más asistencias, más software y, en ciertos `2.5`, desactivación de cilindros. Por eso conviene seguir VIN, actualizaciones, batería, neumáticos AWD, frenos, portón eléctrico y tipo real de trayectos con la misma disciplina que el aceite.