El facelift presentado desde `2020` mantiene al Kia Stinger como una gran turismo rápida y usable, con una imagen más afinada y una gama mejor enfocada. Según mercado, el protagonismo pasa sobre todo al `2.5 T-GDI` y al V6 `3.3` biturbo, siempre con caja automática de `8` marchas y, en ciertas versiones, con tracción total. Para un propietario actual, eso no cambia la idea central: el Stinger facelift no es un coche frágil por concepto, pero sí uno que castiga el mantenimiento vago. En un Kia Stinger restylado conviene leer juntos historial de aceite, frenos, homogeneidad de neumáticos y campañas abiertas por `VIN`. El problema no es el restyling, sino usarlo fuerte o en ciudad y tratarlo como si fuera una berlina cualquiera.