Lanzado en 2016, el Jaguar F-Pace fue el primer SUV de la marca y entro a competir de lleno con referencias como el Porsche Macan o el BMW X4. Para un propietario, esta primera generacion importa menos por la imagen y mas por la diferencia real de costes de uso entre versiones. No exige la misma rutina un diesel 2.0 usado a diario, un V6 diesel para kilometraje alto o un gasolina mas ocasional, y esa diferencia se nota rapido cuando el historial de mantenimiento pierde ritmo. En esta etapa 2015-2020 el F-Pace puede seguir siendo un SUV premium muy utilizable, pero solo si se controla con disciplina: mantenimiento documentado, acciones tecnicas cerradas y atencion temprana a sintomas de fuga o a avisos del sistema de emisiones. Es un coche que agradece mas la constancia del propietario que la cosmetica.