El facelift de 2024 le da por fin al XT4 una presentación a la altura de los códigos premium actuales. La gran pantalla curva de 33 pulgadas, la interfaz inspirada en el LYRIQ, Google built-in, la conectividad 5G y un interior más ordenado cambian notablemente la percepción a bordo. Cadillac quiere hacer su pequeño SUV más creíble frente a un Mercedes GLA u otro crossover compacto muy digitalizado, sin renunciar a un planteamiento más cómodo que deportivo.
La mecánica se mantiene en cambio deliberadamente sencilla: turbo 2.0 LSY, caja automática de 9 velocidades y AWD según versiones. Es una buena noticia para la compra, pero no elimina los puntos de vigilancia. En esta fase, la calidad de la calibración de la caja, la refrigeración, la coherencia de los neumáticos y la estabilidad de la interfaz cuentan casi tanto como el motor. Una pantalla bonita no compensa una transmisión nerviosa ni una electrónica caprichosa.
En el momento de la compra hay que verificar que la modernización de la presentación viene acompañada de un comportamiento realmente sereno. Un XT4 facelift sano debe ser suave, silencioso, rápido en su interfaz y limpio en sus maniobras. Una pantalla lenta, una caja vacilante o un tren delantero ya marcado por el uso urbano deben examinarse con atención. El buen ejemplar es fácil de vivir, pero solo si el conjunto de software y mecánica funciona con la misma fluidez.