El CTS II Coupé es uno de los diseños más radicales de Cadillac de principios de los 2010: línea muy baja, puertas enormes y popa abrupta que lo hacen reconocible al instante. El coche apuesta por la presencia antes que por la discreción, conservando al mismo tiempo la seria base de propulsión del CTS II. En carácter se lee como una alternativa rara y más extrovertida a un BMW Serie 4 o a un coupé alemán clásico.
El corazón de gama es el V6 3.6, mientras que el CTS-V Coupé con el V8 LSA sobrealimentado es el verdadero coche imagen. Pero la carrocería coupé añade sus propias consideraciones de mantenimiento: las puertas largas, las ventanas sin marco, la estanqueidad y la rigidez percibida importan casi tanto como el tren motriz. Un CTS Coupé espectacular pero mal ajustado o mal mantenido se vuelve fatigante en el uso diario mucho antes que la berlina.