El facelift 2024 lleva al CT5 un paso más allá sin traicionar su receta. Cadillac renueva sobre todo la presentación con una gran pantalla curva de 33 pulgadas, un frontal más tenso y un entorno digital bastante más actual. El coche sigue siendo una berlina de propulsión o tracción total que puede medirse en presencia con un Mercedes Clase E manteniendo un sabor mecánico mucho más personal.
Bajo esta puesta al día tecnológica, la jerarquía de motores permanece coherente: 2.0 turbo para el uso diario, V6 biturbo para la verdadera autoridad y el Blackwing LT4 para quienes quieren una superberlina en toda regla. Cadillac insiste también en versiones V muy afiladas con chasis, frenos y electrónica propios. Eso implica que un CT5 Facelift debe evaluarse tanto por su interfaz digital como por la salud de su tren motriz.
A la hora de comprar hay que verificar que la llamativa presentación tecnológica no esconda un coche ya fatigado. Un buen CT5 Facelift debe mantener la caja limpia, el chasis sereno y la pantalla, las cámaras y los sistemas de ayuda sin tacha. En un Blackwing, el estado de los frenos, la constancia de las temperaturas y el desgaste de los neumáticos dicen más de la historia del coche que el aspecto de la carrocería.