El `Arnage T` lleva mucho mas lejos el concepto de la gran Bentley turbo que el `Arnage R`. Su `V8 6.75 biturbo` entrega un par inmenso y un empuje casi absurdo para una berlina de este tamano, con esa sensacion tan particular de catapulta con traje. La comparacion natural esta mas cerca de un Mercedes-Benz Clase S AMG de la epoca que de un deportivo puro, aunque el `Arnage T` juega sobre todo con el golpe de caracter y la autoridad mecanica.
En la fase `2002-2009`, todo depende de la capacidad de la mecanica y del chasis para soportar esa desmesura. El sistema de refrigeracion debe estar impecable, la caja automatica debe aguantar el par sin dudar y el tren delantero debe seguir coherente pese al peso y a las recuperaciones muy violentas que el coche es capaz de imponer. Un `Arnage T` bien seguido sigue impresionando por su fuerza tranquila; mal mantenido se vuelve rapido difuso, gaston y caro.