Lanzado en 2005, el Audi Q7 `4L` fue el primer gran SUV de la marca y compartía la base técnica `PL71` con el Volkswagen Touareg. Frente al BMW X5, apostaba menos por la agilidad que por la sensación de gran familiar rutero con mucho estatus, siete plazas posibles y verdadera capacidad para devorar kilómetros. El punto de partida de una compra seria es sencillo: un Q7 4L se compra por historial, no por emblema.
En el mercado dominan sobre todo el `3.0 TDI V6`, y después los `3.6 FSI`, `4.2 FSI` y `4.2 TDI`. Todos llevan `quattro` y, la mayoría, la `tiptronic` de 6 marchas. El pre-restyling ya trae una electrónica densa para su época, mucho peso y un chasis sofisticado que lo hace muy convincente en autopista, pero bastante más caro de poner al día que un SUV más simple. La suspensión neumática no era universal, pero cambia claramente el presupuesto cuando está presente.