Restilizado a finales de `2020`, el Audi Q2 conserva su fórmula de crossover urbano premium, pero con un diseño más tenso, dotación digital revisada y una gama mecánica simplificada. Frente al Volkswagen T-Roc, sigue siendo menos familiar que de imagen, más compacto que realmente versátil. En ocasión, esta fase parece más moderna que la primera, pero exige la misma disciplina: elegir un motor adaptado al uso real, no a la simple ficha comercial.
El mercado gira sobre todo alrededor de los `30 TFSI 110`, `35 TFSI 150`, `30 TDI 116`, `35 TDI 150` y, más arriba, `40 TFSI quattro`, muchas veces con `S tronic`. El restyling cambió sobre todo la presentación, no la lógica mecánica: los gasolina pequeños siguen pidiendo mantenimiento cercano y un encendido limpio, mientras que los diésel continúan dependiendo de un uso con suficiente carretera para mantener `EGR`, `FAP` y `AdBlue` en orden. Una buena Q2 restyling se lee antes en su historial y en su uso pasado que en su equipamiento.
Los riesgos serios siguen siendo los de siempre: una `S tronic` dubitativa en caliente, un diésel castigado por ciudad, un `35 TFSI` con bobinas o bujías descuidadas y un tren delantero marcado por bordillos, ruedas grandes o geometría mal llevada. También conviene revisar confort y electrónica, porque un Audi pequeño moderno tolera mal el mantenimiento mínimo. Una buena Q2 restyling debe frenar recta, mantenerse estable, arrancar limpia y no dejar dudas en anticontaminación, caja ni neumáticos.