El 8C Spider lleva todavía más lejos la lógica de colección del 8C Competizione. Mismo V8, misma exclusividad, pero con todo lo que impone un cabrio raro: juntas, capota, estanqueidad, envejecimiento de cueros y riesgo de un coche más contemplado que rodado. El encanto es inmenso, pero la compra debe hacerse como en un coche de colección abierto, no como en un simple cabrio exótico.
Bajo el capó reaparece el `4.7 V8` `AR8C` de 450 CV, asociado a una transmisión robotizada y a una presentación muy lujosa. El problema no es la ficha técnica, sino el estado real de un coche a menudo poco usado. Aceite, refrigeración, mantenimiento de carga, frenos, neumáticos y estanqueidad deben contar la misma historia. El cupé 8C Competizione ya comparte estas exigencias; el Spider añade una sensibilidad real a filtraciones, almacenamiento y envejecimiento de todo lo expuesto.