El primer TLX sustituye a TL y TSX a la vez, con el 2.4 de 206 CV y DCT de 8 marchas por un lado, y el V6 3.5 de 290 CV con automatica de 9 por otro, ademas de P-AWS o SH-AWD segun version. Eso hace que la logica de compra cambie bastante segun la configuracion elegida.
El 2.4 necesita software correcto y suavidad a baja velocidad, mientras el V6 debe demostrar que caja de 9 y SH-AWD, si lo lleva, han recibido servicio real. Un buen TLX I se siente moderno y coherente. Uno malo ya parece caro antes de ver la factura.
Cada versión sigue una lógica propia: la DCT de ocho marchas del 2.4 debe maniobrar sin tirones, mientras que el V6 exige disciplina con la automática de nueve marchas y, si equipa SH-AWD, con el diferencial trasero. Tras sustituir el parabrisas también debe acreditarse la calibración de AcuraWatch.