El restyling de 2009 da al CSX una imagen más agresiva, pero conserva la misma logica: un Civic mejor vestido para Canadá, situado entre una berlina japonesa bien equipada y un prémium de acceso. El 2.0 i-VTEC sigue siendo la base y el Type-S la variante más viva.
Lo decisivo hoy es el desgaste por invierno, el tren delantero y el comportamiento de la caja. El óxido en aletas traseras, bajos y tuberias de freno pesa muchas veces más que el kilometraje, y los coches descuidados suelen mostrar silentblocks cansados y una geometría peor de la debida.
Antes de comprar hay que comprobar cómo ha soportado los inviernos canadienses. La corrosión de aletas traseras, bajos y anclajes del tren de rodaje pesa más que el kilometraje anunciado. En carretera, un buen CSX no debe vibrar al ralentí, desviarse al frenar ni dudar al cambiar de marcha.