El restyling de 2016 aporta al 595C unos paragolpes más trabajados, una cara más moderna y una gama más clara entre `145`, `165` y `180 CV`. Sobre todo, Abarth afina mejor la separación entre Turismo y Competizione sin borrar el carácter exuberante del modelo. A cielo abierto, la pequeña italiana sigue ofreciendo una experiencia más sonora y más demostrativa que un MINI de potencia comparable.
Las versiones más interesantes combinan el 1.4 T-Jet con amortiguadores Koni, escape Record Monza y, en algunos acabados, frenos Brembo. La carrocería corta y la capota plegable obligan a un compromiso: muchas sensaciones a velocidad media, pero poco filtrado en mal firme. La caja MTA sigue presente, sin convertirse en imprescindible, y merece una prueba seria porque condiciona mucho el agrado diario.
Un 595C restyling bien mantenido debe seguir siendo preciso delante, estable al frenar y limpio de funcionamiento incluso tras arrancar en frío. Hay que comprobar la regularidad de los mantenimientos, la ausencia de reprogramaciones dudosas y el buen alineado de la capota al cerrarse. Los coches muy urbanos suelen acumular embrague fatigado, discos marcados y pequeñas filtraciones de agua en la parte trasera, tres detalles caros si se dejan pasar.