El Opel Astra K aparece en `2015` como un salto claro frente al Astra J: hasta `200 kg` menos según versión, habitáculo mejor aprovechado, tacto más ágil y un puesto de conducción bastante más moderno. El premio europeo Car of the Year `2016` encaja con esa mejora, porque Opel llevó al segmento compacto elementos poco habituales entonces, como faros matriciales IntelliLux LED, asientos AGR, IntelliLink y ayudas de conducción avanzadas. Frente a Volkswagen Golf VII, Ford Focus III, Renault Mégane IV y Peugeot 308 II, se siente más ligero y menos torpe que su antecesor. Para el propietario, sin embargo, no es un coche de mantenimiento básico. Motores turbo, Start-Stop, cámara frontal, luces adaptativas, batería vigilada y anticontaminación deben revisarse como un conjunto. Un Astra K sano arranca limpio, calienta estable, no traquetea en frío, no echa humo y mantiene buena tensión eléctrica. La primera protección es un historial de aceite y filtros claro, sobre todo antes de mucha autopista.