El Opel Astra G, lanzado en `1998`, corrige buena parte de la imagen frágil que dejó el Astra F: carrocería mejor acabada, habitáculo más rígido, comportamiento más serio y un diseño más limpio frente a Volkswagen Golf IV, Ford Focus I, Peugeot 307 y Renault Mégane I. Los primeros años `1998-2002` concentran el núcleo de la gama europea con hatchback, sedán, Caravan, coupé Bertone y cabrio. Para el propietario, esta generación sigue siendo atractiva porque combina mecánica comprensible y verdadero uso diario, pero ya no es un compacto joven que admita mantenimiento mínimo. La prioridad es mantenerlo regular: aceite anual, correa documentada, refrigeración limpia, trenes silenciosos, escape estanco y electrónica de motor sin fallos latentes. Un Astra G cuidado envejece mejor que el F, pero aceite viejo, correa pasada o EGR sucia convierten pronto un coche simple en una avería inmovilizante. A estas alturas también pesan el aparcamiento en la calle, los recorridos cortos, los neumáticos viejos y las reparaciones aplazadas.